Ingeniero Agrónomo
*Experto en AgroInnovación.

Como nos dice Salomón, el hombre más sabio registrado en la historia, todo tiene su tiempo oportuno, hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo, y se inician esas dicotomías que tiene el hombre, tiempo para vivir, y para morir, tiempo para plantar y tiempo para cosechar, tiempo para destruir, tiempo para construir, tiempo para llorar y para reír, etc.

La pregunta del millón, ¿sabemos leer qué tiempo es? ¿para hacer qué?, o de otra forma, ¿en este tiempo qué es lo que debemos hacer?

Por si no se han dado cuenta, estamos en un momento en donde la humanidad, le hace falta esa misma palabra, “HUMANIDAD”, en donde los ritmos de vida se han vuelto rutinarios y cada uno se da codo con el vecino, en una competencia por el sueño americano, o por lo que le han vendido a muchos.

El sueño de tener CASA-CARRO-BECA, las personas más básicas, pero otros que son mas actualizaditos, o conectados con el primer mundo, quieren, la última consola de videojuegos, el último bolso de marca, la lap top, con disco duro líquido, el celular de alta gama que tiene más versiones que rápido y furiosos la saga, en fin, cosas muy elaboradas, que se pueden conseguir con la tarjeta de crédito del papa o el crédito de libre inversión con la tasa del 32,4 % anual.

Todo esto estaba muy bien hasta hace un par de meses, en donde el mundo le metió el freno del troncomóvil de los Picapiedras, y realmente todos los habitantes de la tierra volvimos a lo básico, lo elemental, todo se centra en la subsistencia, en ganarle la pelea a una PANDEMIA, en evitar todo lo que antes hacíamos normalmente, ahora estamos encerrados en nuestra propia casa sin poder movernos, sin poder hacer eso que le gusta la mayoría “PRODUCIR”.

¿Y AHORA QUÉ? Es la pregunta que todos se hacen, los negocios parados, el fin de la cuarentena preventiva, sin fecha fija, los niños en la casa dando vueltas, los políticos haciendo lo que se puede con los recursos que tienen, otros haciendo lo que tienen con lo que pueden y otros trasladándolos, de lo público a lo personal.

Pero será que esa política de dar el pez al que lo necesita, ¿está bien? Será que decir que las personas deben quedarse en la casa, con el trapo rojo colgado en la ventana, esperando que las empresas de servicios públicos, no les cobren los servicios básicos, que las empresas de comunicaciones les regalen gigas, para el Facebook o whatsApp, y que los niños se conecten por las plataformas a clases, mientras que el PAE les llega a la casa.

Hoy muchas personas están siendo despedidas, o no pueden generar recursos para los gastos básicos, y es en estos momentos en donde a cualquiera con dos dedos de frente le gustaría IMPRIMIR SU PROPIO DINERO, eso suena desafiante, ilegal y corrupto, pero sería un alivio poder hacerlo y tener la tranquilidad mental de garantizar su subsistencia hasta que se aclare todo este tiempo.

Bueno pues ahora les digo que PRODUCIR SU PROPIA COMIDA ES COMO IMPRIMIR SU DINERO, esto es literal, y no es ninguna utopía, en nuestro país llamado Colombia, país que cuenta con todos los pisos térmicos, en donde se puede producir comida todos los días del año, y que con los cuidados básicos, la actitud correcta y recursos ordinarios, puedes producir alimentos básicos que en estos momentos, son claves para alivianar esos pasivos siguen creciendo, en completa ausencia de activos y con el futuro incierto, en lo que se refiere a poder hacer algo.

Esta es la reflexión que les dejo, hay un mundo de tutoriales en las redes en donde les enseñan a sembrar, lechugas, tomates, acelgas, pimentones, champiñones, árboles frutales, cereales, hacen germinados, y las mejores ensaladas que pueden encontrar, la reflexión va más adelante, y dónde los otros inician, yo los exhorto a que continúen, pensando, sus huertas no solo para ustedes, piensen para sus familias, hablen con sus vecinos, organicen necesidades y distribuyan responsabilidades, que cada uno siembre una especie y que les comparta a los otros, pero que además les quede un poco para donar, a personas vulnerables del barrio.

También pónganse en contacto con otro grupo de personas que tengan productos que ustedes no puedan hacer por su clima, y hagan trueque. Utilicen las redes para hacer grupos de seguridad alimentaria en donde publiquen recetas, para dar ideas de consumo de alimentación nutritiva.

Sé que no es fácil, pero tampoco es imposible, si les falta entusiasmo, vinculen a sus hijos, pequeños, ellos son la chispa que puede convertirse en una mega tendencia, si les hace falta tierra, utilicen terrazas, alquílenle el lote del vecino que tiene de engorde, o utilicen botellas, los techos de las casas, frascos con agua, en fin hay muchas opciones, este es el tiempo de UTILIZAR LA BUENISIA INDIGENA QUE NOS CARACTERIZA y los reto a hacerlo.

Espero que me contactes y me cuentes si te animaste a imprimir algo de dinero, y tomes fotos de cómo lo hiciste, aprovechando esas pausas activas del teletrabajo, inspirando a muchos que no ven futuro.

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