Desde el pasado martes 28 de abril se desarrollaron múltiples noticias relacionadas con el derrumbe que se dio en el Relleno Sanitario Doña Juana ubicado en el sur de la ciudad de Bogotá lo que ha dado mucho de qué hablar ya que este se da en el marco de una contingencia sanitaria gracias al Covid 19, lo que tiene tanto de ancho como de largo para hablar, el relleno lleva operando desde 1988 más de 30 años en los que la Ciudad de Bogotá dispone sus residuos allí, actualmente llegan alrededor de 6000 toneladas de residuos al día.

Se habla mucho de responsabilidades por parte de la Unidad Administrativa Especial de Residuos Públicos (UAESP) del operador del relleno llamado CGR, se habla de dinero, “que la tarifa que se le da al operador no es suficiente para que desarrolle a cabalidad sus obligaciones”, “que el operador no está realizando las actividades como debiera”, “que los residuos no están siendo compactados correctamente”, y un sinfín de discusiones que no conllevan a mucho, cuando lo relevante de este asunto se encuentra en buscar soluciones prontas a este problema asociado a que hay una comunidad de personas de bajos recursos en condiciones de vulnerabilidad, en aislamiento que están teniendo que soportar los impactos de este evento desde malos olores, afectaciones a la salud, vectores como insectos de todo tipo, ratas entre otros, impactos que son competencia de TODOS los Bogotanos, no solo de las personas que por diversas razones conviven con un vecino indeseable.

Por lo anterior con esta columna no deseo ampliar los dimes y diretes que se desarrollan en las noticias acorde a este tema, más que eso aspiro a que todos, vivan en la ciudad en la que vivan se apropien de este tipo de problemáticas y se logre dimensionar el impacto de nuestros residuos, 6000 Toneladas de residuos al día, de más de 7 millones de habitantes, donde cada uno puede realizar cambios, cambiar hábitos de consumo, aprender a separar en la fuente, promover y generar procesos de aprovechamiento de los residuos.

Por otra parte también sé que no depende únicamente del accionar individual, depende de la institucionalidad y del estado dejar de emplear técnicas obsoletas para la disposición de residuos, un relleno sanitario ya no es solución para este problema, hay que trasladarse a tecnologías más elaboradas no solo para disponer los residuos, sino para poder aprovecharlos al máximo, lo que no es innovador, no es nuevo, alrededor del mundo y desde hace ya bastante tiempo se emplean plantas de trasferencia robustas y tecnificadas, tecnologías para el aprovechamiento de residuos orgánicos para enriquecimiento de sustrato, entre otras tantas alternativas existentes, lo que si está en nuestras manos es solicitar a estos entes que inicien la transición a este tipo de disposición de residuos, no solo por el medio ambiente, sino por las personas que como ya lo mencionaba conviven con el vecino más indeseable de la ciudad.

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