Hoy escribo para las mujeres que lloran en silencio, para aquellas que se muerden los labios y los días, para llenarse de coraje y continuar.

Por las que sonríen sin decir que tienen miedo, que llevan el corazón destrozado, que simplemente el mundo se les ha venido abajo.

Escribo para aquellas valientes que lloran a escondidas mordiendo la almohada cada noche porque no hay palabras que sean escuchadas, porque no hay llanto que sea comprendido.

Por las que batallan con las exigencias de estos días.

Las que luchan por ser buenas madres, esposas, trabajadoras independientes y desean verse bellas frente al espejo, todo al mismo tiempo.

Por las que han dejado todo por ir detrás de un amor que al final terminó en nada.

Por las que renuncian a sus sueños por entregarse a los sueños de sus hijos o de sus parejas.

Por las que desean no ser vistas como objetos, como inútiles y quieren demostrar sus capacidades, pero el mundo les cierra las puertas.

Por las que caminan erguidas en la calle, saludando con tranquilidad, cuando por dentro quisieran gritar que el mundo les duele, que el mundo las mata.

Escribo por las mujeres que nadie ve llorar, pero traen un rio de llanto en el alma, por las de vida perfecta, marido perfecto, hijos perfectos y que al final es mas que pura fachada .

Por las que están rotas y les falta alguien.

Por las que se están muriendo, queriendo morirse, pero siguen levantándose todos los días a sonreír para los demás.

Por las mujeres fuertes, que tienen el alma rota y el espíritu quebrantado y sin fuerzas, aquellas que han perdido la esperanza sintiéndose derrotadas sin decirlo.

Por aquellas que vieron su vida pasar por la ventana, y las que atizaron el tren equivocado y que al final las dejo tiradas.

Por aquellas valientes que a pesar de los miedos, dan un paso adelante y nunca un paso atrás.

Por cada una de ellas escribo y dedico mi blog el día de hoy …

Un abrazo a distancia.

Sigue a Hoy En Bogotá en Facebook y Twitter, o suscríbete aquí a la Newsletter.